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En las últimas semanas los odontólogos en Estados Unidos han comenzado a explicar al público las medidas de seguridad de los consultorios, que permitirán volver al cuidado preventivo y rutinario, como las limpiezas, a muchas personas que lo suspendieron por la pandemia de COVID-19.

Como en todas partes, el personal suele estar separado del público por un panel acrílico y se solicita que todos los visitantes mantengan la distancia social y usen máscaras.

Las consecuencias de demorar el cuidado de la salud bucal hasta que haya una solución a la pandemia es el temor principal de los odontólogos: Como no hay final a la vista, la gente va a seguir esperando, y cuando regresen al consultorio van a tener muchos más problemas.

¿Se puede ir al dentista si no es una emergencia?

La respuesta general es sí, Demorar el cuidado dental presenta riesgos considerables para la salud de largo plazo, Por un lado, cuestiones sin gravedad, como la caída del material con que se reparó una caries, pueden empeorar gravemente si se las ignora. Por otro lado, las limpiezas son tan sencillas como vitales: existe un vínculo comprobado entre la salud de las encías y la diabetes, y también una conexión con la enfermedad cardíaca.

Durante la larga reclusión del COVID-19 muchas veces la dieta cambió para peor, con un aumento del consumo de alimentos que dañan los dientes, como los dulces o las bebidas carbonatadas.